Bean Sídhe

Oscuridad. Las sombras resbalan y se esconden tras las tejas doradas de la noche.
Paz de agua sumergida en las tejas doradas de la noche.
Viento que lame húmedas hierbas entre las tejas doradas de la noche.
Grito helado que quiebra la paz con más paz y se filtra como gotas de dolor en las tejas doradas de la noche.
Parto absurdo, infinito sufrir.

¿A dónde vas, vieja Banshea, con el viento a la espalda y el tiempo en las manos?
Profundas arrugas de una imposible sabiduría no aprendida.
¿Por qué lloras, mujer de las hadas, con el mundo a la espalda y las manos de ceniza?
Árbol despedazado por el rayo, noches de luna y muchos recuerdos.
Vuelve a la tierra quemada, vieja Banshea, y cuando más llueva grita con voz despedazada por el rayo desde las tejas doradas de la noche.
O espera a morir de día, con las horas huyendo de tus manos como pájaros espantados por el fuego.