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Ceniza a las cenizas


'Mientras Bastian contemplaba la imagen que tenía ante sí en la nieve, se despertó en él una añoranza de aquel hombre al que no conocía. Era un sentimiento que venía de muy lejos, como un oleaje tormentoso en el mar que, al principio, no se nota, hasta que se acerca más y más y se convierte por fin en olas poderosas, altas como edificios, que lo arrastran y anegan todo. Bastian se ahogó casi en ese sentimiento y tuvo que luchar para respirar. Le dolía el corazón, que le resultaba insuficiente para una añoranza tan grande. Con aquella oleada se hundieron todos los recuerdos que aún tenía de sí mismo. Y olvidó por último lo que le quedaba: su propio nombre'.

'La historia interminable', Michael Ende

Aldous

¿Cómo sabes si la Tierra no es más que el infierno de otro planeta?

-Huxley-

Quince


Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.

Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... 'En un principado junto al mar'. ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.

Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

(Vladimir Nabokov)

Segunda gala

Ella estaba tan desnuda...
grandes árboles indiscretos
tendían al cristal sus ramas
con malicia, cerca, cerca.

Sentada en mi gran silla,
el cuerpo semidesnudo, ella trenzaba las manos.
Sobre el suelo de la estancia,
de gozo se estremecían sus piececitos tan finos.

Miré, color de la cera,
un pequeño rayo montés
mariposeando en su sonrisa
y por encima de su pecho como mosca en un rosal.

Besé sus finos tobillos.
Su risa dulce y brutal
se desgranó en claros gorjeos
alegres y cristalinos.



Los pies bajo la camisa
se escurrieron: '¡Estáte quieto!'
El primer atrevimiento
fingió castigar su risa.

Palpitantes bajo mis labios,
besé muy suave sus ojos:
ella reclinó su cabeza
delicada: '¡Ah!, mucho mejor...

Señor, debo decirle algo...'
Le arrojé el resto a su pecho
en un beso que le produjo
risas de consentimiento...

Ella estaba tan desnuda...
Grandes árboles indiscretos
tendían al cristal sus ramas
con malicia, cerca, cerca


-Arthur Rimbaud-

A la Luna

¿Qué bestia caída de pasmo
se arrastra por mi sangre
y quiere salvarse?

He aquí lo difícil:
caminar por las calles
y señalar el cielo o la tierra


(Alejandra Pizarnik)

Viata din vis

Una vela apenas derretida,
todavía arde
sin llama
un momento más...
Y, por primera vez,
descubre
que el Tiempo
mide las vidas
en el Sueño


(Elena Liliana Popescu)

Acerca de los hobbits


'Los hobbits han habitado y cultivado las cuatro Cuadernas de la Comarca durante cientos y cientos de años, muy satisfechos de ignorar y ser ignorados por el mundo de la Gente Grande. Dado el gran número de extrañas criaturas que pueblan la Tierra Media más allá de lo imaginable, los hobbits deben de parecer de poca importancia, pues no gozan de fama de buenos guerreros, ni se cuentan entre los más sabios.

De hecho, hay quienes consideran que la única pasión de los hobbits es la comida. Una observación harto injusta, pues también hemos desarrollado un agudo interés por la elaboración de cervezas y el cultivo de hierba para fumar en pipa. Pero a lo que nuestros corazones realmente se inclinan es a la paz, la tranquilidad, y al diligente cultivo de la tierra. Los hobbits comparten el amor por las cosas que crecen.

Y en efecto, no cabe duda que para otros nuestras costumbres resultan peculiares. Pero hoy más que nunca lo veo con absoluta claridad. No hay nada mejor que gozar de los pequeños placeres de una vida sencilla.

La vida en la Comarca transcurre de modo muy similar a como fuera en la pasada Edad, con su típico ir y venir. Perezosa para los cambios. Si es que cambia algún día, pues parece que todo estuviera pensado para perdurar en la Comarca, transmitiéndose de generación en generación.

Siempre ha habido un Bolsón viviendo bajo la colina, en Bolsón Cerrado...
Y siempre lo habrá.'

Tolkien ('El Señor de los Anillos')


SkrauTvål



Wainamoinen (Kalevala)

He aquí que en mi alma se despierta un deseo, que en mi cerebro surge un pensamiento: quiero cantar, quiero modular mis palabras entonando un canto nacional, un canto familiar. Las frases se derriten en mi boca, los discursos se atropellan; desbordan mi lengua, se expanden alrededor de mis dientes.

Antaño, mi padre me ha cantado esas mismas palabras tallando el mango de su hacha; mi madre me las enseñó haciendo girar el huso. Yo entonces no era más que un niño, una pobre criatura inútil que se arrastraba por el suelo a los pies de la nodriza, con la barbilla goteante de leche. Pero hay otras palabras además: palabras que yo he recogido en las fuentes de la ciencia, encontrado a lo largo de los caminos, arrancado entre las malezas, desgajado de los árboles en las altas ramas y amontonado al borde de los senderos, cuando en mi infancia iba a guardar los rebaños entre los pastizales con arroyos de miel y las colinas de oro.

También el frío me ha cantado versos y la lluvia me trajo sus runas; los vientos del ciclo y las olas del mar me han hecho oír su poema; los pájaros me enseñaron su trino, y los árboles desmelenados me han invitado a sus conciertos.

¡Sí! Yo cantaré un canto magnífico, un canto espléndido, cuando haya comido el pan de centeno y haya bebido la áspera cerveza. Y si la cerveza me falta, mi lengua seca invocará al rocío; y cantaré para alegrar la noche, para celebrar el esplendor del día. ¡Cantaré hasta la aurora para brizar la salida del sol!

Bean Sídhe

Oscuridad. Las sombras resbalan y se esconden tras las tejas doradas de la noche.
Paz de agua sumergida en las tejas doradas de la noche.
Viento que lame húmedas hierbas entre las tejas doradas de la noche.
Grito helado que quiebra la paz con más paz y se filtra como gotas de dolor en las tejas doradas de la noche.
Parto absurdo, infinito sufrir.

¿A dónde vas, vieja Banshea, con el viento a la espalda y el tiempo en las manos?
Profundas arrugas de una imposible sabiduría no aprendida.
¿Por qué lloras, mujer de las hadas, con el mundo a la espalda y las manos de ceniza?
Árbol despedazado por el rayo, noches de luna y muchos recuerdos.
Vuelve a la tierra quemada, vieja Banshea, y cuando más llueva grita con voz despedazada por el rayo desde las tejas doradas de la noche.
O espera a morir de día, con las horas huyendo de tus manos como pájaros espantados por el fuego.